Consejos de seguridad para niños y bebés en la piscina

Consejos de seguridad para niños y bebés en la piscina
Consejos de seguridad infantil en la piscina

Bañarse en el mar, en la playa, en un río o una piscina es una de las actividades más divertidas que se pueden hacer en familia. Los niños y los bebés se lo pasan divinamente, esa es una realidad, pero los padres deben estar muy pendientes de ellos para que la experiencia sea positiva y no tengan ninguna incidencia que os amargue el día.

Durante el periodo vacacional es imposible no concederle a tu hijo un día especial en el agua, es por esto que vamos a darte una serie de consejos importante que puedas seguir durante ese momento mágico que vas a tener con tu bebé. Consejos para la seguridad infantil en el agua de la piscina.

Seguridad para niños en piscinas naturales, ríos o lagos:

En primer lugar, si has elegido un entorno natural como pueda ser un río o un lago, debes tener mucho cuidado y poner atención a la circunstancia que rodea el espacio que has elegido para pasar un fabuloso momento acuático con tu hijo.

Asegúrate de que no haya piedras puntiagudas con las que puedan pincharse o hacerse daño si los dejas en la orilla, comprueba, a su vez que no haya hoyos donde se puedan colar o vegetación densa donde pudieran quedar atrapado, además de buscar un hueco exento de bichos que pudieran ser peligrosos.

El agua dulce es un entorno natural fabuloso para entrar en contacto con la naturales, pero no hay que olvidar que en esa misma naturaleza conviven multitud de especies que pueden picar a tu bebé y provocarle irritaciones o dolor. Usa, por tanto, manguitos para el agua y permanece con él todo el tiempo del baño para controlar bien el entorno.

Vigila la temperatura del sol:

Los golpes de calor son un hecho si el niño queda demasiado tiempo expuesto a altas temperaturas. Evita las horas de mayor calor, entre medio día y hasta las 6 de la tarde, usa protección solar de alta graduación, ponle a tu bebé un gorrito de playa, unas gafas de sol y, si el sol es potente, protégelo con una camiseta e incluso báñalo con ella puesta.

Báñate con tu bebé:

No dejes que tu niño se convierta en un lobo de mar antes de tiempo. Si estás en la playa, la piscina o en algún río o lago, procede siempre de la misma forma. Báñate junto a él todo el tiempo, disfrutad juntos del baño. Si el niño va a interactuar con otros niños, vigílalo o avisa a los padres de los otros pequeños de que están juntos bañándose para que no les pase nada. La prudencia es la base que evita todos los males.

Por tanto, si ves que tu hijo desobedece o se pone nervioso, lo mejor será dar el baño por terminado y acabar con la sesión por el momento. Es probable que te recompense con otro río, esta vez de lágrimas, pero se le pasará pronto y podrás volver a intentarlo al poco rato.

Ten cuidado en quien depositas el control y la vigilancia de tu bebé durante el baño.

Si hay varios padres en la zona y todos sus hijos, incluyendo al tuyo, juegan juntos, no es prudente tampoco que delegues la seguridad de tu bebé a un desconocido. Tampoco deberías fiarte demasiado de los socorristas de playa o los de las piscinas privadas, muchas veces estas personas tienen demasiadas cosas que atender y un descuido, aunque sea de unos pocos segundos, puede resultar en un disgusto fuerte.

Así pues, vigila a tu bebé tú mismo o que se encargue tu pareja o, mejor aún, los dos juntos. La experiencia del baño con tu niño o niña es algo que deberías vivir siempre en primera persona, sobre todo cuando los niños son aún pequeños (hasta las 3 años de edad) y están descubriendo el mundo.

Usa manguitos y flotadores.

Nunca deberías meter en el agua a tu hijo sin proveerlo de unos buenos manguitos para piscina o unos flotadores para el agua. Los manguitos son un excelente aliado que, además, les proporciona cierta estabilidad y control de la situación. No son una carga ni incómodos y permiten disfrutar de un baño relajado y seguro.

Los flotadores, por su parte, también son buenos amigos de los niños. Se colocan en la cintura del niño o el bebé y los mantienen flotando sobre el agua. El problema con los flotadores acuáticos es que, si estás en la playa o una parte de la piscina donde hay mucha actividad y, por tanto, oleaje o movimiento de agua brusco, pueden hacer que el niño vuelque y quede en una posición peligrosa.

Por tanto, usa estos complementos acuáticos para playa o piscina pero no descuides la debida vigilancia en todo momento.

La ducha antes del baño no es ninguna tontería:

Desde pequeños nos han enseñado aquello de no bañarnos sin habernos duchado antes o no hacerlo si hemos acabado de comer (¿recuerdas aquello del corte de digestión?). Todo esto es importante tenerlo en cuenta porque no son leyendas urbanas. Es bien cierto.

El niño puede recibir un impacto fuerte al pasar del calor seco a la humedad del agua y tener una hidrocución. Algo que podría resumirse en una parada cardiorespiratorio, en un desmayo o en ahogamiento. De este modo, asegúrate de meter a tu bebé o niño pequeño en la ducha poco a poco: primero los brazos, después las piernas y después la cabeza. Hazlo tu mismo, como si lo estuvieras bañando. Esto va a asegurar una refrescante experiencia.

¿Cómo deberías bañar a tu bebé en el mar?

Desde luego siempre respetando las banderas: si la bandera es roja no deberías asomarte por la playa, lo mismo que si es bandera amarilla. Sólo debes ir a la playa con un niño si la bandera es verde, cerca de puesto de vigilancia, con el socorrista a pocos metros, y en lugares donde haya más gente. Evita ir por tu cuenta a sitios peligrosos con rocas, posibles corrientes marinas que puedan poner en peligro a tu hijo o donde un rescate fuera dificultoso por el difícil acceso.

¿Cómo deberías bañar a tu hijo en una piscina?

Como en la playa, los peligros son múltiples pero, por algún motivo, pensamos que en una piscina privada lo serán menos; pero no es así. Si vas a bañarte en una piscina privada con tu bebé o tu hijo pequeño, primero de todo busca un sitio cómodo y despejado, donde no hayan demasiados adultos o adolescentes jugando o en masa que pudieran golpear a tu bebé. Después, usa la piscina infantil y métete con tu niño dentro.

Usa las escaleras de acceso a la piscina, siempre en la parte que no cubre demasiado, para bañarte con tu hijo sin riesgos y, si usar juguetes de piscina para niños, una vez acabada la sesión de baño, retíralos a un lugar seguro para que no los busquen y puedan caer en al agua.

Dale confianza a tu bebé cuando lo bañes.

Como padre debes tener muy presente que tu hijo tenga una experiencia de baño lo más gratificante posible y, naturalmente, contigo cerca. El niño o niña ha de sentirse protegido en todo momento, y no conviene hacer el burro para que no se asuste o pueda tener una experiencia negativa en la que, además, vas a estar tú incluido.

Por tanto, báñalo con suavidad, mójalo con gracia, haciéndole reír, sin hacerle absurdas ahogadillas ni lanzarle agua en la cara que pudiera tragar y asfixiarlo. Ayúdale a comprender que se mueve en un elemento especial que, en pocos años, dominará completamente y será parte de su vida.

¿Cómo bañas a tu bebé en la piscina o en el mar? Cuéntanos tu experiencia en comentarios.

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